Nunca te paso de ver a tu amigo como algo más?
Me pasó y estoy segura que a millones de personas también.
Todo sucedió una noche de disco y alcohol y para cuando me quise dar cuenta ya estaba en una columna comiéndole la boca a Alfredo.
Esa misma noche, unas horas antes todo se desarrollaba normalmente, bailábamos, tomábamos algunos tragos, charlábamos entre todos y por momentos de a grupitos hasta que con Alfredo nos pusimos a hablar de cómo andaba cada uno, él me hablaba, yo lo miraba, él me estaba empezando a atraer, lo veía de manera diferente y menos cuando me ponía a pensar que no era un perfecto extraño, si no que teníamos lazos que aunque los dos quisiéramos no podíamos romperlos, no podíamos evitar vernos.
Tomábamos un trago, bailábamos cada vez más cerca, más sensual y más provocativamente, cada vez nuestros cuerpos se rozaban más y ninguno pareció intimidarse ante la situación y no recuerdo ni el preciso momento ni la situación ni nada que, de repente, me vi besándolo con muchas ganas, el momento nos encontró besándonos intensamente a pesar de ser observados por algunos extraños y otros que no lo eran tanto.
Finalmente fuimos descubiertos por personas en común pero esa noche no nos importo, seguimos besándonos apasionadamente…
Al final de la noche todo concluyo en un adiós y la idea de olvidar eso, de ponerle punto final al tema, cosa que no sucedió. Alfredo se arrepintió totalmente de lo que había echo y jactándose decía que jamás había estado con una amiga y que no quería que yo sufriera…
Paso un tiempo y de vuelta coincidimos en una salida, el mismo lugar, la misma música, la misma gente, la misma situación.
Los dos hacíamos de cuenta que nada había ocurrido antes, como si hubiésemos borrado de nuestra mente y de nuestro pasado esos besos tan increíblementes cargados de erotismo, todo transcurría normalmente
La noche avanzaba, el alcohol hacia su efecto y cuando me quise acordar, nuevamente me encontré besándolo como aquella vez, sintiendo sus besos, sus manos por mi cuello…
Yo lo busqué, cada vez que se me acercaba lo mirada directamente a los ojos y le sonreía picaramente como diciéndole que me besara, provocando lo que al final termino sucediendo.
Nuevamente él y yo otra vez sumergidos en besos apasionados. La noche concluyó igual que la primera vez.
Después de un tiempo, ya cuando otra vez se había olvidado el tema, Alfredo apareció.
Sus charlas comprensivas, sus mensajes a mi celular y su propuesta, si leíste bien propuesta, lejos de ponerme feliz, me lleno de inseguridad.
Alfredo me quería ver, a solas, para continuar con los besos y terminar en un hotel.
A mi la idea me parecía disparatada, si bien Alfredo me gustaba, la situación del a escondidas no me favorecía y menos que menos el encuentro sexual solo para cortar la abstinencia…yo necesitaba algo mas que eso y por lo visto Alfredo no pensaba igual que yo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario