sábado, 2 de mayo de 2009

Si no sucedes es por que no convienes?

Dicen que cuando las cosas no suceden es por que no conviene y quizás sea así…aunque también dicen que el que no arriesga no gana o que es preferible morir en el intento que quedarse con las ganas….ninguno de estos me convence.


Realmente ya me cuesta tanto entender a Matías, cuando me tenia a sus pies me dejo ir y ahora me busca, me acaricia la espalda, me tira indirectas y me llama linda! Increíblemente estúpido o súper histérico.
Es tan agobiante la histeria de Matías, si le gusto no es más adulto y accesible y fácil que me invite a salir o que me lo diga directamente en vez de estar jugando como nenes de 8 años.
A veces lo tengo cerca y me muero por besarlo, por volver a probar esos labios y otras veces su actitud histérica me aleja totalmente de él.
A veces hasta pienso que estoy dándole a las cosas una importancia que no la tiene, pero no es común que alguien que no te conoce tanto te llame linda o te acaricie o siempre elija estar con vos, creo que son señales de algo más.
Por momentos pienso que Matías de verdad se fijo en mí y que la timidez no lo deja avanzar, que él es un buen partido para empezar algo y que si las cosas se dieran, la relación tendría futuro.
Otras veces pienso, casi al igual que todas las veces que conozco a un hombre nuevo, que me quiere para ponerme en el rol de la mujer que buscan cuando tienen ganas de tener sexo y eso no me sienta bien.
Lo incierto me inquieta y me veo en la necesidad de cortar con el histeriqueo y saber algo contundente, saber que es lo que Matías quiere.
Lo que me cuesta decidir es como hacerlo

Cuando las cosas te confunden....

Nunca te paso de ver a tu amigo como algo más?

Me pasó y estoy segura que a millones de personas también.

Todo sucedió una noche de disco y alcohol y para cuando me quise dar cuenta ya estaba en una columna comiéndole la boca a Alfredo.
Esa misma noche, unas horas antes todo se desarrollaba normalmente, bailábamos, tomábamos algunos tragos, charlábamos entre todos y por momentos de a grupitos hasta que con Alfredo nos pusimos a hablar de cómo andaba cada uno, él me hablaba, yo lo miraba, él me estaba empezando a atraer, lo veía de manera diferente y menos cuando me ponía a pensar que no era un perfecto extraño, si no que teníamos lazos que aunque los dos quisiéramos no podíamos romperlos, no podíamos evitar vernos.
Tomábamos un trago, bailábamos cada vez más cerca, más sensual y más provocativamente, cada vez nuestros cuerpos se rozaban más y ninguno pareció intimidarse ante la situación y no recuerdo ni el preciso momento ni la situación ni nada que, de repente, me vi besándolo con muchas ganas, el momento nos encontró besándonos intensamente a pesar de ser observados por algunos extraños y otros que no lo eran tanto.
Finalmente fuimos descubiertos por personas en común pero esa noche no nos importo, seguimos besándonos apasionadamente…
Al final de la noche todo concluyo en un adiós y la idea de olvidar eso, de ponerle punto final al tema, cosa que no sucedió. Alfredo se arrepintió totalmente de lo que había echo y jactándose decía que jamás había estado con una amiga y que no quería que yo sufriera…
Paso un tiempo y de vuelta coincidimos en una salida, el mismo lugar, la misma música, la misma gente, la misma situación.
Los dos hacíamos de cuenta que nada había ocurrido antes, como si hubiésemos borrado de nuestra mente y de nuestro pasado esos besos tan increíblementes cargados de erotismo, todo transcurría normalmente
La noche avanzaba, el alcohol hacia su efecto y cuando me quise acordar, nuevamente me encontré besándolo como aquella vez, sintiendo sus besos, sus manos por mi cuello…
Yo lo busqué, cada vez que se me acercaba lo mirada directamente a los ojos y le sonreía picaramente como diciéndole que me besara, provocando lo que al final termino sucediendo.
Nuevamente él y yo otra vez sumergidos en besos apasionados. La noche concluyó igual que la primera vez.
Después de un tiempo, ya cuando otra vez se había olvidado el tema, Alfredo apareció.
Sus charlas comprensivas, sus mensajes a mi celular y su propuesta, si leíste bien propuesta, lejos de ponerme feliz, me lleno de inseguridad.
Alfredo me quería ver, a solas, para continuar con los besos y terminar en un hotel.
A mi la idea me parecía disparatada, si bien Alfredo me gustaba, la situación del a escondidas no me favorecía y menos que menos el encuentro sexual solo para cortar la abstinencia…yo necesitaba algo mas que eso y por lo visto Alfredo no pensaba igual que yo.

Nunca el hombre indicado

Lucas, aquel que conocí una vez en un chat, una tarde de domingo muy aburrida, comenzamos a hablar de trivialidades y nos divertíamos mucho. Cada vez que coincidíamos en estar conectados era hablar de cosas mas serias, cosas mas profundas que, para la situación, no estaba bien.
Cada encuentro de casualidad en el msn, cada hola significaba estar 4 o 5 horas hablando de nosotros, nuestra vida, reírnos, hacernos chistes y elogiar cosas del otro.
Las cosas cada vez eran más raras… Yo me sentaba en mi computadora rogando que se conectara, deseaba hablar con él, escuchar su voz, su risa y su manera de llamarme que me despertaba un sentimiento confuso.
Pero todo lo que me ocurre bueno siempre tiene un costado malo, Lucas, aquel hombre que me elogiaba, me hacia volar por momentos y me despertaba ciertas cosas, tenia novia, estaba comprometido, un obstáculo importante para lo que vendría después.
Una noche, hablando, salio el tema sexo, hablamos, discutimos, opinamos sobre maneras, posiciones, gustos, lugares; charla que termino concluyendo en un histeriqueo sexual provocativo, en sexo virtual.
Lucas me describía una historia en la cual estábamos los dos, algo lindo, romántico que iba preparando el terreno para tener sexo virtual…. Yo escuchaba su voz, tan tierna, sus gemidos suaves y sus indicaciones y terminábamos los dos en una excitación difícil de controlar que nos llevaba a masturbarnos juntos, cerrando los ojos, hablando y sumergiéndonos en esa situación.
Lucas aprovechaba las noches en las cuales estaba solo en su casa para quedarse conmigo hasta altas horas de la noche.
Cada vez era más frecuente imaginarnos en un hotel. En su departamento o en el mío, besándonos, tocándonos, sintiéndonos el uno al otro, cada vez las ganas aumentaban más, ganas de todo lo que imaginábamos juntos se hiciese realidad.
Lucas siempre me decía, a modo de chiste, si yo aceptaría ir a su departamento, verlo, pasar lo ficticio a la realidad…yo dudaba, no por que no tuviese ganas si no por miedo al después, si me gustaba tanto sin conocerlo en persona, que pasaría si cuando lo conozca me alucinaba más….seria un gran error y una batalla perdida más, a las cuales estoy acostumbrada pero que si las puedo evitar, seria lo mejor, ahorrar el sufrimiento del por que no fue.
Nuestra última charla fue espectacular, el sexo fue realmente impresionante y su voz llamándome bebé….aún lo siento resonar en mi cabeza.
Tengo tantas ganas de tenerlo en mi cama, sentir sus besos, tocar su piel que creo que me va a terminar convenciendo.
Alguien por ahí me dijo: El que no arriesga no gana y es verdad pero también me dijo que no puedo soñar con la idea de que sea algo más que sexo.

Siempre me meto con los imposibles y dudo que alguna vez me toque algo bueno.